• facebook de palabras malditas

  •  

     

PalMal159.jpg
 

Regístrate

Lo más nuevo:




Suscríbete

Marcadores dinámicos RSS
Noticias PalMal



 
PDF Correo electrónico

Despedazando los muros o NADA

La inmensa teta Por Jonathan Minila
Diciembre del 2009

 

 

Estimado lector:

Me dirijo a usted con toda la pena y la honestidad que me es posible: no tengo nada qué decir. Lo cual me obliga a sugerirle, derogue sus intenciones de continuar leyendo estas palabras que, al final de cuentas, resultarán por completo inútiles. Mi actual estado de austeridad creativa, me obliga a declararme incapaz de contar algo interesante, o de hacer algún planteamiento existencialista como acostumbro. Me disculpo por hacerle perder su tiempo, y he de comprender que ahora mismo doble esta hoja y la lance al escusado, o la convierta en ave o en mariposa. No tendría ningún sentido lo contrario, se lo aseguro. Aquí no habrá de encontrar nada que deje algo, tan sólo viceversa. Sin embargo, y en vías de que en su pensamiento ahora mismo se encuentra la pregunta: ¿por qué ha escrito esto entonces?, respondo que me he visto con la obligación de venir a advertirle que no lea esto, y que de ser posible lo olvide para siempre. No tiene usted la culpa de este vacío que me invade, y que me orilla a escribir este malogrado texto; encerrándome, como siempre, en una paradoja terrible que sólo viene a complicarme más la vida.

Y no necesito esto, ni usted tampoco.

No obstante, y si de algún modo debo de justificarme ante usted, aprovecharé este breve momento para hacerlo del mejor modo posible. Y aunque desearía que estas palabras ya estuvieran volando en el aire, o borrándose entre los dientes de un lagarto, se que no es así. Porque aquí estamos. Sin importarnos el espacio y el desconocido contexto de cada uno. Los rostros, las voces, las vidas. Como un ave de luz recorriendo los jardines donde fluye el pensamiento. La abstracción de una idea, o mejor dicho la unión del pensamiento y la voz. Dejando todo tan hueco como el terrible cosmos que nos hace. Y aún así seguimos. Liberándonos (en apariencia) completamente. Sin soltar las palabras: esta cadena sempiterna. Dejándonos ir sin entender porqué. Imaginando la sutileza de la angustia. Un destello del que colgamos de cabeza. Que nos enfrenta en sentido inverso a nosotros mismos, con otro rostro.
Pienso en eso ahora. Y podría asegurar que usted también. Mis palabras llegan de mis manos a su momento. Despedazando los muros con las yemas de los dedos. Tan suave como ahora. Con la fuerza de las palabras. De la misma manera que sus ojos llegan a este instante para acariciar mis manos.

Pero no nos confiemos. Lo simple resulta a veces tan peligroso. Las acciones revolotean como aves sobre la cabeza de un hombre degollado. Y aún peor. Pues como ahora nos sumergimos empezando de lo simple para llevarnos (uno al otro) a lo complejo. Perdiéndonos ahí. Fluyendo de forma incontrolable, sin fin. Con las palabras naciendo constantes bajo sus ojos y bajo mis dedos. Esperando, ambos, que algo suceda. Que alguno de los dos (usted o yo) se detenga. Sin desesperarnos, ni hacernos caer en actos que puedan afectar la armonía (si la hay) que hemos logrado crear desde la primera letra. Pues debemos entender que esto no es responsabilidad de ninguno en particular (aunque habrá quién tenga su mayor parte de culpa), y que estamos así, precisamente, a razón de ambos. Convergidos completamente. Causando este resultado: un texto carente de sentido. Que no dice nada en absoluto. Que se llena a sí mismo de palabras inútiles, que no significan nada. ¿Y de qué sirven las palabras huecas? Palabras que se alimentan a sí mismas hasta perderse. Rompiéndose en las manos, cayendo entre los dedos.

Ahí nuestra deuda.

Y no sólo eso. También la posible solución de esta paradoja canónica, en apariencia invencible: alguno se debe detener. Pues claro es que estas palabras no las he formado yo solo, y que usted tiene gran parte de la responsabilidad. Pues hace fluir estas palabras de un modo indomable, a pesar de todas las advertencias, y a sabiendas que nada habrán de decir. Como si de algún modo quisiera torturarme (cosa que estoy seguro no es así) o torturarse a usted mismo. Cegado de tal modo que no se permite ver el daño que hace. Sin por esto, claro, lastimar la armonía que hemos formado juntos. Pues quién dice que la armonía no se forma  también de desorden. Todo depende.

De cualquier modo ya he revelado la razón de esta diatriba tan extraña. Llevando este caso a los límites de la dimensión. Es decir, desplazándonos ambos a espacios inexplorados. Pues algo que al principio era aparentemente solo una disculpa (aunque en realidad poco pretende este texto de ser cualquier cosa), es más un reclamo a usted, lector (perdón por las vueltas), por hacer nacer este texto que no vale la pena. Pues eso significa, obviamente, que es usted quien me ha colocado en este estado, atrás en el tiempo, en un contexto que cree desconocer por completo. Producto de sus actos y sus cargas. Del vacío del que he hablado antes. De la aparente ignorancia.

Aunque poco importa ya cualquier cosa. Esto o aquello no harán que esto se detenga. Que yo deje de estar acá, repetido, por culpa suya, por su terquedad de seguir aquí y de hacerme volver una y otra vez a esta situación.

Insoportable, ¿no es cierto?

Yo no lo sé concretamente. En realidad este tipo de asuntos me confunden, pero nada puedo hacer. Ya me encuentro aquí, impedido para detenerme, pasando de un estado a otro. Saltando de la advertencia a la disculpa, al reclamo, y recurriendo a todos los intentos posibles para que usted deje de leer, y por fin pueda liberarme por completo de este encierro, o lo que quiera que sea. No sé cómo definirlo. Y pese a todo, tampoco puedo dejar de sentirme culpable. Pues del mismo modo en que su afán me pone a escribir esto, es mi acción de escribir el que mantiene su afán. Proyectándonos eternamente en un pasillo impenetrable. Refrendándonos. Invisibles para las otras realidades, que no se logran percatar. Porque lo hacemos aquí, en este espacio que sólo nos pertenece a ambos. Lo más sencillo, lo más complejo. Inmejorables. Pues nos damos cuenta, ambos, que nos hemos quedado cortos. Como si esto pasara por si mismo. ¿Con qué sentido? Importa poco. De cualquier modo algo debemos hacer. A no ser, claro, que quiera usted continuar así. Reinventando el tiempo a la inversa. Leyendo esto para que siga escribiendo alguien del que no imagina ni siquiera su rostro.

No sé qué pretende. Pero aunque eso ya no lo podemos cambiar, sí podemos hacer algo para salvarnos, uno al otro.

Y es por eso, estimado lector, que le escribo para rogarle que deje de leer. Que se detenga ahora mismo pues nada habrá de encontrar aquí. Al menos no fuera de esta paradoja asfixiante, sin sentido alguno. Le suplico, de la manera más atenta, que deshaga mi noche ahora mismo, y mi tiempo y mi espacio. Pues es a través de usted, de estas palabras, que me mantengo escribiendo en esta mi noche, y mi silencio, y mis días, y mi pasado.

Si lo cree necesario tómese un tiempo para pensarlo, que yo lo esperaré. Estamos juntos en esto. Pues seguramente usted piensa lo mismo de mí. Que desde este sillón en que estoy sentado, he formado las bases y los detalles de su realidad. Que aunque ambos somos culpables de este principio, que podría ser el fin del mundo, la mayor parte de la responsabilidad es mía. No lo sé. Cada quién toma las cosas desde su posición y a su conveniencia, eso siempre pasará. Pero ¿para qué continuar así? Mejor haríamos en intentar ser simples, dejarnos de cosas y convergir para salir de esto; dejar de leer y escribir simultáneamente, para luego olvidar lo sucedido para siempre, y con la promesa de no hablar de esto nunca. Pues sería tan ridículo, quizá, darnos cuenta que en realidad estábamos equivocados: que este texto es sólo letras y nada más.

Si le parece podemos intentarlo ahora mismo, sin pensar. Terminar de una vez. Detenernos ahora.

No sé si lo logremos o no, pero aprovecho para despedirme.
Reciba un cordial saludo y hasta pronto. Ya puede dejar de leer.

 

 

Agregue su comentario

Very HappySmileWinkSadSurprisedShockedConfusedCoolLaughingMadRazzEmbarrassedCrying or Very SadEvil or Very MadTwisted EvilRolling EyesExclamationQuestionIdeaArrowNeutralMr. GreenGeekUber Geek
Tu Nombre:
Tu email:
Título:
Comentario:
Comentarios (2)
Felicitación
2 Jueves 21 de Enero de 2010 14:06
linternamagica
felicidades señor, su texto es la cosa más original y la mejor escrita que he leido en mucho tiempo.
Me gusta
1 Lunes 11 de Enero de 2010 10:46
Gabriela Ferández
Me gustó mucho este texto, manejando una gran profundidad como un juego, y siendo lo que no quiere ser al mismo tiempo. Me gusta mucho el modo de escribir que tienes. Diferente, muy diferente. Desde la realidad formada por tus letras.
 

Editorial Efímera

  • Antología de cuento Palabras Malditas
  • CD-ROM Interactivo
  • Playeras
  • Envío de manuscritos

 

Este proyecto es apoyado por: