Está tomada la decisión, el pueblo manda
Sexo, poder y comunicación
Por Isidoro Guerson
Diciembre del 2009
En México, ejemplo concreto de lo que ocurre en América Latina, la democracia es más una forma de elección que de ejercicio de gobierno, basada –fundamentalmente- en la administración de la pobreza. A raíz del experimento “Juanito”, vemos el nacimiento de la democracia sustituta, como preámbulo de lo que nos falta por ver. ***** Aclaración inicial. Entre la clase trabajadora mexicana de bajos ingresos y en los barrios pobres es muy popular referirse a la persona que no se conoce por el nombre de Juan o su diminutivo Juanito. ***** La pobreza es el común denominador de América Latina, no hay una sola Nación en la que los pobres representen menos del 44 por ciento de la población, por eso es que en sus aspiraciones de poder, los políticos –obligados por las circunstancias históricas y por el guardián de la democracia: los USA- se han organizado para hacer creer a sus pueblos que las elecciones en las que participan son democráticas, cuando en realidad lo que hacen es administrar la pobreza de cerca de 225 millones de personas, que es la cifra de los pobres en la región. Y no obstante el impresionante número, solo obtienen el poder con una legitimación social muy débil, ya que la participación electoral es baja y en su mayoría es de grupos directamente beneficiados o con la promesa de serlo por los partidos políticos. La exigencia de democracia por parte de los norteamericanos se deja sentir fuerte en las diversas naciones latinoamericanas, aunque las poblaciones latinas están insatisfechas con la democracia como lo dio a conocer un reciente estudio que dice que solo el 28 por ciento de los mexicanos está satisfecho, cifra que bajó tremendamente –según datos del Latinobarómetro dados a conocer el 11 de diciembre- a partir de un promedio de 51 por ciento para el periodo de 1995 a 2008. En Latinoamérica quienes están más satisfechos con su democracia son los uruguayos, con el 79 por ciento, y llama la atención que las grandes economías tienen ciudadanos insatisfechos con la democracia. Así, Brasil y Argentina con 47 y 36 por ciento, respectivamente; la excepción es el caso chileno con el 53 por ciento de ciudadanos satisfechos. En México, los gastos en la democracia, aunque las percepciones bajen, son muy altos, a grado tal que para organizar elecciones federales para 2010, que por cierto no las hay, el Instituto Federal Electoral (institución encargada de organizar las elecciones) cuenta con más de 460 millones de dólares, la mitad de los cuales reparte entre los partidos políticos nacionales. A esta cifra hay que añadirle la que tienen los 32 institutos electorales estatales, que no están disponibles fácilmente. El costo de la exigencia de vivir una democracia electoral es alto para las naciones pobres de América Latina, cuyos dirigentes obtienen a cambio una pingüe base social de respaldo a sus políticas, sustento que constantemente realimentan con la elaboración de encuestas en donde invariablemente aparecen cifras de apoyo a su gestión y a su persona. En el caso de México, una encuesta hecha el mes pasado dice que el Presidente Felipe Calderón tiene la aprobación del 52 por ciento, aunque la misma revela que el 50 por ciento de la población considera el problema económico como el más grave, el 42 por ciento que no mejorará el año que entra y el 50 por ciento que estamos peor que el año pasado. Ese es el juego de la democracia. Estamos mal, estaremos peor, y aunque se reprueba la gestión gubernamental, ya que el 48 por ciento dice que es desfavorable, la persona del gobernante tiene una aprobación del 52 por ciento. Está haciendo mal gobierno, pero su personalidad es agradable, podría ser una conclusión viable, refrendada por la calificación de 5.7 que obtuvo, solo 1.3 puntos menos que Obama, el mejor calificado. En este contexto de la vida política mexicana, el pasado 6 de julio se realizaron elecciones para renovar los 500 Diputados Federales de la Cámara respectiva, los 60 de la Asamblea que legisla en la capital del país y los 16 Jefes Delegacionales, que son una especie de municipios pero sin cabildo, en los que está dividido el Distrito Federal, sede de los poderes de la República Mexicana. Las elecciones fueron de suma importancia, definieron muchas cosas, entre ellas, que el Presidente de la República no cuenta con un Congreso afín que le ayude a Gobernar, sino por el contrario, como exparlamentario que es, tendrá que sacar todas sus dotes de negociador para pactar con el partido que obtuvo la mayoría y que gobernó al país 70 años ininterrumpidos y consolidó la democracia como hoy se vive, el Partido Revolucionario Institucional.
Iztapalapa debe su relevancia a muchas cosas, casi el 83 por ciento de su población es pobre, es una reserva de un millón 350 mil votos, y cuenta con un presupuesto anual de cerca de 262 millones de dólares. Desde 2000, año en que se celebran las primeras elecciones en Iztapalapa, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se había llevado siempre el triunfo, tanto para Jefe Delegacional como en las 8 diputaciones que se disputaron en la demarcación; sin embargo, ahora, fruto de una fuerte división provocada por las elecciones internas en el Partido de la Revolución Democrática para elegir su candidato/a, que enfrentó a dos grandes corrientes de ese partido, la representada por René Arce Islas, primer Jefe Delegacional electo en el año 2000, y la de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), excandidato presidencial del PRD en las elecciones de 2006; el primero buscó proyectar a su esposa Silvia Oliva Fragoso, quien ya ha sido tres veces legisladora, y el segundo impulsó a Clara Marina Brugada Molina, quien ganó. El resultado fue impugnado y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió el 12 de junio de 2009 que la candidata de AMLO no podría participar en las elecciones. Esta resolución se dicta a solo 20 días de la elección y sin margen para desarrollar nuevas elecciones internas. Este fue un detonante para que se echara a andar una maquinaria alterna del versátil Movimiento de masas que encabeza AMLO, y solo 4 días después de la resolución, el 16 de junio, en una asamblea en Iztapalapa, y después de una arenga de 9 minutos 48 segundos, López Obrador hace nacer a Juanito. Personajes que en ese momento se estaban conociendo, aunque con ello se garantizaba que el PRD siguiera gobernando Iztapalapa. En su arenga, se distinguen claramente varios niveles del discurso, en primer lugar el manejo que AMLO tiene de la asamblea de masas, la cual fascinada accede a sus propuestas. Segundo, la claridad del manejo de la comunicación política para plantear una estrategia compleja pero ganadora y tercero, la seguridad de AMLO en su liderazgo más allá de las masas. Frente a la masa, la propuesta es clara: voten por el candidato de otro partido, el Partido del Trabajo (PT), porque ese voto va a ser para Clara Brugada y el PRD gobernará la demarcación. Así lo dijo: “No significa de que el… la Delegación va estar gobernada por el PT, no, va a estar gobernada por Clara y por el PRD, que quede claro eso. Y va a ser nada más para el caso de la Jefa Delegacional. ¿Sí se entiende, verdad?” y lo aprobaron por unanimidad y aclamación, aunque AMLO aceptó que se le olvidó preguntar si había votos en contra, lo que hizo al final. “Pero me hizo falta preguntar, levanten la mano los que están en desacuerdo…” (conservamos su sintaxis). La estrategia de comunicación que a la postre iba a ser exitosa, pues Rafael Acosta –Juanito- del PT, ganó las elecciones, se delineó así: “Lo repito. Lo voy a repetir, porque quiero que quede muy claro, que se comprometa el candidato del PT, porque vamos, yo mismo voy a hacer campaña aquí, viernes, sábado, domingo, lunes, martes, informándole a la gente, si se decide por esta vía y desde luego, en compañía de Clara, vamos a ir explicando”…,“voy a mandar una carta, explicando a cada domicilio en Iztapalapa, y todos tenemos que hacer el compromiso, en el caso de que se acepte esta propuesta de informarle a la gente como es que tiene que cruzar, para que al final logremos lo que necesita Iztapalapa”, que el PT gane pero de manera sustituta, porque quien realmente ganaría sería el PRD, con lo que se inauguraba la democracia por sustitución. Y lo más delicado de la estrategia, que Juanito jurara en ese momento que iba a renunciar y que el Jefe de Gobierno propusiera a Clara Marina Brugada para que se efectuara la democracia sustituta. Juanito lo hizo así: “Sí lo cumplo”, dijo refiriéndose a lo que le plantearon y agregó: “Si protesto, todo porque nos convenga al país, a nuestro presidente legítimo, y luchemos por México. Sí protesto”. El pacto estaba sellado. Se iba a iniciar una jornada de comunicación política que iba a asombrar por sus efectos, a pesar de su complejidad. Resulta que al no aparecer la imagen de Clara Brugada en las boletas para votar, habría que decirle a los seguidores que votaran por el tal Juanito, que acababa de nacer, que en realidad iba a aparecer en las boletas como Rafael Acosta Ángeles, postulado por el Partido del Trabajo (PT). Sin duda una operación de gran complejidad, solo posible por varios factores: la gran capacidad de comunicación y convencimiento de masas de López Obrador, la escasa o nula presencia del trabajo político de los otros partidos políticos en la demarcación y la organización y movilización de los miembros del Movimiento mencionado. Y la democracia sustitutiva rindió sus frutos, Iztapalapa elige a Juanito el 5 de julio. Sin embargo, del 16 de junio, que fue creado, el 5 de julio que fue electo y el 1 de octubre que debía tomar posesión, la capital de la República Mexicana vivirá un juego de fuerzas entre los diversos partidos políticos, que complicará la consolidación de la estrategia lopezobradorista. El hombre escogido sufre porque desde diversas trincheras le hablan al oído y le dicen que él puede ser el Jefe Delegacional. Al Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, le costó trabajo lograr la primera licencia de Juanito, porque Rafael Acosta estaba borrado de la difusión, solo se hablaba del fenómeno Juanito, el hombre que se prestaba para echar a andar la democracia por sustitución. Solo pudo obtener la licencia por 59 días y Clara sentó sus reales en Iztapalapa, pero esos 59 días serían intensos, entre el protagonismo de Juanito y el accionar de los partidos políticos, sobre todo del PAN, cuya dirigencia en el Distrito Federal, encabezada por la prima de la Primera Dama, estaba estratégicamente enfrentada a la dirigencia nacional, ella quería apoyar a Juanito y el dirigente nacional César Nava lo rechazó: “el blanquiazul no busca importar el circo de otros partidos". Juanito triunfó y lo complejo comenzó. Su juramento de pedir licencia lo convirtió en amago de que iba a gobernar Iztapalapa; se le vio retratado con la líder del gobernante Partido Acción Nacional, que tiene una presencia muy escasa en la capital del país, a pesar de que perdió la capital en el 2000 por escaso margen; resultado lógico, luego de ya no haberla trabajado, después de las elecciones, engolosinado y según la oposición, enriquecido inexplicablemente con la Presidencia, a grado tal que según confesó el primero de febrero de este año el propio exPresidente Fox, “encárguenle a alguien la oficina, yo la encargué por seis años, la oficina ahí en Los Pinos”. Se hablaron de muchas componendas y de muchos consejos que le daban a Juanito, que a lo único que aspiraba era a ser famoso y gritaba a los cuatro vientos que lo era más que su creador, por lo que se iba a lanzar para presidente de la República (la historia ya está muy contada en los medios de julio a diciembre de 2009).
La especialidad del Jefe de Gobierno es precisamente la operación política. Marcelo Ebrard maneja bien el problema, pues Juanito está tan envalentonado que dice ser más popular que AMLO y que hasta Presidente de la República puede ser, aunque en la obra de teatro que actúa, en la inauguración de la misma, el actor principal le espeta sin piedad: “ahora, ya cualquier pendejo quiere ser presidente”. Le aplica el dicho popular que reza que entre más alto vueles más fuerte es la caída. Juanito y sus padrinos sufren una fuerte derrota. El sainete de 12 días… Él retoma Iztapalapa el 28 de noviembre y presenta su solicitud de licencia definitiva el 10 de diciembre, mismo día en el que Clara Marina Brugada Molina protesta como Jefa Delegacional. Sin embargo, alentado por quien sabe que fuerzas, Juanito grita que será Jefe de Gobierno de la capital de la República Mexicana en las siguientes elecciones, en el 2012. La reflexión final sobre este asunto es que no cabe duda que el Jefe de Gobierno es un excelente operador político, le ganó la partida a la líder del PAN en el Distrito Federal, que exhibió su falta de apoyo de la dirigencia nacional de su partido; ahora tendrá que operar para borrar la imagen de subordinación a AMLO, pero este parece ser el costo menor, ya que si se observa su congruencia política, ésta se ha mantenido inalterable. AMLO se vuelve a presentar como un estratega y operador aunque haya quien escribió que la idea de crear a Juanito fue del diputado Alejandro Encinas, líder de los perredistas en la Cámara de Diputados y sucesor de AMLO en el gobierno del Distrito Federal cuando éste buscó la Presidencia de la República en el 2006, quien ciertamente declaró: "Sólo teníamos como opción votar por el PT; el compromiso de Juanito era que una vez que ganara, él pediría licencia y luego la Asamblea Legislativa, a propuesta de Ebrard, elegiría como sustituta a Clara Brugada". Como saldo colateral, la izquierda mexicana se fragmenta, y la renuncia del senador René Arce al PRD, puede ser leída como la intención de formar otro partido político, facilitándole el camino al PAN y al PRI, al pulverizar el voto a favor de la izquierda. Una vez más da resultado en nuestra América Latina la administración de la pobreza, ahora en una nueva modalidad de la democracia, la democracia sustituta: el pueblo elige, no al que va a gobernar sino a quien lo va a sustituir. “Está tomada la decisión, el pueblo manda”. Estas nuevas circunstancias exigen plantear reglas claras para la revocación del mandato, so pena de abrir demasiado las venas de la pobreza y se provoque una rebelión sangrienta.
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Para sorpresa de muchos, la atención electoral se centró en la elección de la más importante demarcación del Distrito Federal, Iztapalapa, al oriente de la capital, que vio nacer un fenómeno nuevo de la democracia, que como Bond, él dice: mi nombre es
Anselmo tiene razón. Poco que celebrar. Mucho que hacer.