• facebook de palabras malditas

  •  

     

PalMal308.jpg
 

Regístrate

Lo más nuevo:




Donativos

haz un donativo
cantidades en pesos mexicanos



 
PDF Correo electrónico

Deporte extremo

Por Dalí Corona
Enero del 2010

 

 

Aún cuando he sido un deportista regular durante mi vida, nunca me he atrevido a practicar algún deporte extremo. Si. Puedo tolerar empujones, codazos, zancadillas y hasta mentadas de madre durante un partido de basquetbol. Soy perfectamente capaz de correr en campos llenos de tierra con pedazos de botellas rotas mientras le grito a mí defensa “arriba, arriba, pásala”. Incluso puedo, lleno de valor, jugar “tochito” a mitad de la calle sin temor a rasparme las rodillas. Y aunque esto puede parecer, para la mayoría de la gente actividades cotidianas, para mí representa todo un logro, ya que es lo más cerca que sé que puedo estar de un deporte extremo, digamos, las artes marciales mixtas, el paracaidismo, la escalada sin arnés. Para mí, y esto lo escribo mientras me como unos deliciosos churrumais, los deportes extremos, debido a mi edad, están vetados. Y no es que esté viejo o incapacitado físicamente, al contrario, es sólo que yo, como Stallone en Rocky III, he perdido mi “Ojo de Tigre”, me he civilizado. Y ahora, lo más extremo que me permite mi sedentaria vida, es la cascarita eventual de algún domingo, o sea, más lejana que las lunas de Saturno, o correr detrás mi hijo cuando sale en bicicleta, luego de haberme fumado una caja de Marlboro.

Decepcionado de mí, por haber desperdiciado mi juventud bebiendo y escribiendo poemitas, resolví hace un tiempo, imprimir un carácter extremo a algunas de mis actividades cotidianas, por ejemplo, en la lectura. Me explico: al verme rebasado por adolescentes en patinetas, juniors de motocross y yupis de la condesa en bicicleta “vintage”, adapté a mi lectura la constante de realizarla en movimiento. Ahora, cada que leo, lo hago caminando. No ha sido fácil perfeccionar esto que yo de llamo xtreme reading, ya que, además de requerir altos grados de indiferencia para con la gente que viaja en el transporte público, y que hacen de cada lectura una sesión de lectura en grupo, se necesita cierto grado de snobismo.

La idea es simple y, como todo deporte extremo, no requiere de accesorios de seguridad. Basta con adquirir el libro más complicado del que se sepa y realizar el traslado de la casa al trabajo leyéndolo (de ser posible, hay que conseguir la edición con la letra más pequeña).

Al subirse al metro o al pesero, no hay que buscar lugar, y mientras más incómodo se viaje, mejor. La lectura ha de realizarse con una sola mano sosteniendo el libro y procurando que quien esté a nuestro lado alcance a leer el título de nuestra obra. Al descender del vagón o de la unidad, cualquiera en que viajemos, no se puede dejar de mirar la línea o párrafo; siempre hay que tener en mente el número de página en la que vamos por si acaso llegáramos a caer, poder ubicarla rápidamente. Si es que viajamos en metro en hora pico (esto puede ser traducido a “peak hour”, para los que gustan de hacer el snobismo más evidente), es necesario utilizar nuestra bien formada indiferencia. De tal modo que la gente que camina a nuestro lado, no ose agredirnos, física o verbalmente, cuando choquemos con ellos.

Si viajamos en una unidad automotor con capacidad para 60 personas (vulgo microbús) es preferible colocarnos hasta enfrente, justo a un lado de la puerta de acceso. La indiferencia también puede servirnos en esta parte, así cuando el conductor nos indique que avancemos hacia la parte trasera de la unidad, uno lo pueda ignorar olímpicamente. Si a caso, algún vendedor o payaso de crucero, llegara a subir, lo mejor será obstruir su paso, de tal manera que se vea obligado a dar su discurso desde la parte frontal y siempre cabeceando a la espera de alguien que quiera arrojarle una limosna.

No es cosa fácil; se requiere de mucho valor para realizar este deporte; se requiere de equilibrio, tenacidad, fortaleza, y por supuesto, un alto grado de comprensión de la lectura. Y justo aquí, es donde podremos constatar la perfecta realización de este deporte, ya que el fin último, es que al llegar a nuestro lugar de trabajo o casa, podamos conversar de la lectura que realizamos; lo hagamos de tal manera, que sea perfectamente evidente que si leímos el libro, y no como esas lecturas nada fructíferas que por mera vanidad u ocio, realizamos en los albores de nuestra vida, de las que, a lo sumo, recordamos el título y el autor. Como aquellas veces en que leímos el Ulises de Joyce y nada entendimos, pero orgullosos comentamos en las reuniones que es nuestro favorito.

En fin, el xtream reading puede ser realizado a la menor provocación y no necesita de una inversión económica grande, podemos iniciar este deporte, con el montón de libros que guardamos en libreros y que nunca abrimos.

Así, pues, si Usted como yo, se ha vuelto “civilizado” pero desea imprimir a su vida esa chispa que otrora le generaba grandes alegrías, no lo dude; no es necesario conducir a gran velocidad por el anillo periférico en estado de ebriedad, no hace falta practicar sus jabs y ganchos con su esposa e hijos, no se necesita ir a gastar los millones a six flags, en juegos que lo único que harán será provocarle vómito y aberración a la tecnología del divertimento; lo único que necesita es un libro.


 

Agregue su comentario

Very HappySmileWinkSadSurprisedShockedConfusedCoolLaughingMadRazzEmbarrassedCrying or Very SadEvil or Very MadTwisted EvilRolling EyesExclamationQuestionIdeaArrowNeutralMr. GreenGeekUber Geek
Tu Nombre:
Tu email:
Título:
Comentario:
Comentarios (4)
De verdad...
4 Miércoles 20 de Enero de 2010 16:11
ZebraZurda
Proponerlo como deporte olímpico es buena idea, en vez de esos a los que nadie entiende y que son en extremo aburridos, como la gimnasia varonil en piso. Es más, no sólo debería ser deporte olímpico, sino estar en la misma sede que los clavados femeninos, digo, para hacerlo con alto grado de dificultad. A ver quién lee mientras las rusas en traje de baño se avientan a la poza.
Practicando
3 Martes 19 de Enero de 2010 14:15
Acoltzi
Sale eso yo ya lo practico y he tenido incidentes varios que luego te contare. Un saludo
Casi, casi
2 Lunes 18 de Enero de 2010 22:22
Ramsés-LV
¡Ah! Cuán cerca estuve de lograrlo en los periodos de exámenes universitarios. Creo que faltaría añadir a los requisitos de tu "x-treem reading" (esnobismo plus) colocarse en la puerta central de los últimos vagones del metro entre 6 y 8 de la noche para soportar con heroico estoicismo las ensordecedoras melodías de los vendedores de discos piratas.
:)
1 Lunes 18 de Enero de 2010 16:33
Fd
propónlo para las olimpiadas ;)
 

Sobre Palabras Malditas

Editorial Efímera

  • Antología de cuento Palabras Malditas
  • CD-ROM Interactivo
  • Playeras
  • Envío de manuscritos

 

Este proyecto es apoyado por: