Porno & Literatura  /  10 años pervirtiendo a nuestros lectores
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Huatulco… en las Rocas

 

 

Una vez cerrada la puerta, todos comenzamos a sentir la purificación del cuerpo y del espíritu al elevarse el vapor y la temperatura… Ritual Azteca. Luego de que a cada uno, con los brazos extendidos, semejando una cruz, un hombre de Catemaco nos había pasado el sahumerio, de frente y de espalda, que emanaba un humo con olor a copal.

Estábamos en un Temazcal Ceremonial, rodeado por tinas de hidroterapia, regaderas de cascada y un mural que recrea a los de Bonampak, aspirando el olor a hierbas, escuchando el sonido del palo de lluvia y con un guía, que nos hacía reflexionar, para nosotros mismos y también en voz alta. Poco a poco nuestros ojos se fueron adaptando a la obscuridad, en ese sitio cerrado. Con tanto calor y sudor liberador, se encuentra la armonía cuerpo-mente. Ellos lo saben bien, y por eso cuidan cada detalle. No hay espacio para la improvisación, es un sitio de reposo para el ser humano, y ahí lo logran. Pronto tendrán un hotel boutique, para que en el Xquenda Huatulco Spa, en la Bahía de Chahué, acudan los visitantes (curistas) a consentirse.

Ahí me recibió Fidel Pineda de la Garza, director general del lugar, orgulloso de ese sitio que tiene tres años de vida. Me mostró el circuito de hidroterapia (tinas de hidroterapia, envolturas corporales, cosmetología, exfoliación, masajes de agua, tratamientos con agua de mar), y me habló de la tradición de los tratamientos preventivos y terapeúticos con el agua en sus tres estados: sólido, líquido y gaseoso.

Recuerdo a Milán Kundera, en El libro de los amores ridículos: “Cuando el doctor Havel se iba al balneario para someterse a tratamiento, su hermosa mujer tenía lágrimas en los ojos…”. Mientras para los europeos los spas (Salud Por Agua) son tradición ancestral, así como los de la Alhambra, también con sus aguas termales; en el continente americano hasta hace unos años se han comenzado a rescatar, incorporando las tradiciones nativas. Parece que uno de los puntos para ofrecer al turismo en Huatulco, comenzará a ser este, para aquellos que quieran descansar y reencontrarse consigo mismos, con la paz espiritual y con la naturaleza, además de consentirse. Aunque Huatulco, no sólo es eso…



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La Entrega, es el nombre de una playa localizada en la Bahía de la Santa Cruz, donde Vicente Guerrero, quien fuera el segundo presidente de México y quien se recuerda por su frase: “quiero mucho a mi padre, pero la patria es primero…”, fue llevado con engaños, traicionado y entregado para su fusilamiento, en 1831 (tres años después de su mandato), justo un 14 de febrero, por órdenes del entonces presidente, Anastacio Bustamante. Este lugar también está en Huatulco, que se encuentra vivo en historias, pasadas y futuras, en territorio Oaxaqueño.

La Bahía de la Santa Cruz, con las playas La Entrega, La Hierbabuena, El Amor y El Paraiso, sea quizá donde se registraron los primeros asentamientos humanos y el primer pueblo de pescadores de la zona.

Después de que el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa visitara el lugar, el 25 de marzo de 2008, y en colaboración con las autoridades federales, estatales, locales y empresarios, consideraran relanzar Huatulco, como dirían los publicistas al hablar del proyecto “el Renacimiento de un gran destino”, decidí hacer una visita y conocer lo que ofrece. Tan solo llegué y su vegetación exhuberante y su clima, me abrazó.

Si bien Huatulco nació como desarrollo turístico hace 25 años, en tiempos de Miguel de la Madrid Hurtado, la pretensión era llegar rápidamente a las 10 mil habitaciones, lo que no obstante no haberse logrado, pues se cuenta con unas 3 mil a la fecha, ha permitido tener un crecimiento sostenido y mantener la calidad de su oferta.

Me hospedé en el Hotel Las Brisas, en la Bahía de Tangolunda (de las nueve bahías existentes, es en esta en la que se encuentra hoy día, la oferta hotelera), recorrí sus jardines, perfectamente cuidados; el gimnasio, y acudí voraz a uno de sus varios restaurantes, un buffet que incluyó ensaladas y mariscos, no comí mucho, pues visitaría el Spa Xquenda Huatulco, donde la mezcla del romero, eucalipto, ruda, manzanilla, la olorosa albahaca, hojas de naranja, lavanda, estafiate y menta me harían transportarme a la historia de los nobles y reyes aztecas.

Para seguir con los aztecas, pero incluir a los mayas, quienes cultivaban desde hace más de dos mil años el cacao, visité Eco Spa en Punta Tangolunda, porque supe que ahí había masajes de chocolate, para uno o en parejas. La simple idea suena deliciosa, y así también queda la piel. Lista para una Chocolaterapia de aplicación corporal –que dura casi una hora-, tendida sobre la cama y con un antifaz para relajarme. Las manos de Doña Luci comienzan a recorrer tu piel mientras el chocolate va penetrando por los poros para hidratar y exfoliar, de un lado, de otro, hasta que el aceite de cacao seca y uno se va perdiendo ante las manos deslizantes. El masaje es como una danza sobre tu cuerpo desnudo.

Con la energía renovada, pensé que algo de actividad cultural no estaría de más, y acudí a un concierto en el Hotel Barceló, en el que cantó el coro de la Universidad de Harvard -11 jóvenes. Luego me enteraría que este evento en el que la comunidad empresarial de Huatulco se reunió, así como las autoridades, tuvo la intención de comenzar a reunir fondos, para el relanzamiento del Huatulco.

Muchos de los empresarios que llegaron hace 25 años, adoptaron el lugar como propio, lo que ha permitido hacer de Huatulco un lugar muy especial, ya que a diferencia de muchos sitios, aquí se le brinda una atención privilegiada al turista, y se invierte notablemente en la capacitación de los trabajadores. Por si fuera poco, los empresarios normalmente dan trato personalizado a los visitantes.

Un lugar que recomiendo, con cuatro años de vida, es el Restaurant Citric, para cenar a la luz de las velas, en el muelle de Santa Cruz y a un costado del muelle de cruceros. Este restaurant cuenta con una vista privilegiada, y ofrece mariscos y comida internacional. Ahí degusté, recomendación del gerente, Jair Flores, unos rollos de camarón con tamarindo y un mero relleno de mariscos, en una presentación de gusto y sabores deliciosos.

Platicando con la gente de la localidad, me comentaron que en Huatulco no se vierten las aguas negras al mar y me hablaron también de la importancia ecológica. Es un sitio en donde el ecoturismo puede regodearse. La preservación del medio ambiente es sustantivo del lugar.



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En mi segundo día, y después de haberme consentido desde mi llegada, busqué hacer un poco de ejercicio… Encontré toda una variedad de deportes: pesca deportiva, caminatas en la selva, voleibol playero, tenis, golf, y descubrí que Huatulco es especialista en deportes extremos, tanto acuáticos como terrestres. Así que me trasladé hacia el Rancho Tangolunda (que significa “Mujer de cara bonita”), con 15 años de vida y 60 hectáreas, en el que practiqué la tirolesa y las cuatrimotos. No quise saber nada de descenso de ríos, ni en su nivel de parvulitos, aunque ahí también el trato sea personalizado y te pongan guía. Iván Peláez, un hombre muy joven, se encuentra a cargo del lugar y es uno de los dueños, mientras Raciel Castro Parra te auxilia en las motos, y lo viví de cerca, cuando en lugar de frenar, la chica que iba atrás de mí, aceleró y se incrustó con mi cuatrimoto. Saltó la fibra de vidrio, pero nosotras salimos ilesas.

El día estaba hermoso para intentar snorkelear, así que de la bahía de Chahué (lugar de tierra húmeda o fértil), tomé un yate, el Virginia, comandado por el Capitán Julio Salina Cruz, que nos llevó a varios, por la bahía Tangolunda, donde se ubica la zona hotelera y residencial, sobre la que se puede admirar la Casa Mixteca, aquella que con orgullo recibía antaño visitas de estado, reyes y Jefes de Estado y de Gobierno, pero que en tiempos de Vicente Fox, se vendió a Salinas Pliego, como otras propiedades; ahí también tienen su casa los Peralta. Siguiendo por la bahía de Conejos, en la que tiene una residencia Alejandra Guzmán. Llegamos a la Bahía Maguey, en la que corta una corriente con otra y el agua es muy verde, motivo por el que recibe ese nombre la bahía; en ella se venden alimentos. El camino continúa y llegamos a la Bahía el Órgano, llamada así por la variedad de cactus que ahí se encuentran, que parece muy peligrosa y profunda, tanto que en ella no parece haber comercio y está solitaria. En la misma bahía, se encuentra una formación rocosa a la que se le denomina El Violín, que pareciera tiene el espacio de una cuerda, por donde ingresa el agua con fuerza y suena musicalmente…, con un poco de imaginación; y también se localiza en esa misma zona, El Bufadero, que es una cueva que con el oleaje que entra a presión, genera vapor y como los árabes, parece que dicen buen provecho, y repite. Observé casi para salir de esa bahía otra formación rocosa, la Cara de Piedra, realmente se mira, y llegamos así a la bahía de Santa Cruz, a su Playa “La Entrega”, para admirar el arrecife snorkeleando, y después degustar uno de los muchos platillos marítimos, preparados en uno de los 13 restaurantes que ahí se encuentran.

Un recorrido en yate para 15 personas, tiene un costo de 5 mil pesos, y una duración de hasta seis horas. Tiempo en que tienes derecho a agua, cerveza y refresco. El Capitán me explicó que en mayo se lleva a cabo en Huatulco, el torneo de pez vela, y también me comentó que para pescarlo, se debe de entrar entre 5 y 6 millas al mar. En la zona, lo que más se pesca además del vela es el dorado y el atún en invierno.



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Huatulco (lugar donde veneran la madera) compartió el paso de piratas, atraidos por el valioso cargamento de los barcos chinos y españoles que navegaban a lo largo de las costas mexicanas. En 1579, el corsario y pirata inglés, uno de los favoritos de Elizabeth I para robarle el oro a los españoles, Francis Drake a bordo de su buque primero llamado Pata Dorada y luego Pelícano saqueó Huatulco, en aquél tiempo habitado por sólo algunos pocos indígenas y pocos soldados españoles. Unos años después –ocho-, en 1587, su compatriota y colega Thomas Cavendish –aunque fue el tercer hombre en circunavegar el mundo- vino también a saquear Huatulco, y como no encontró algo de valor, quemó el lugar y ordenó destruir la enorme cruz de madera levantada en la playa. Para sorpresa de todos no pudo siquiera dañarla, ni con hachas ni con sierras, incluso el fuego la dejó intacta. Al serle contada la historia al obispo de Oaxaca, envió a algunos de sus ministros a Huatulco para hacerse cargo de la cruz y asegurarse de que era debidamente venerada. Desde entonces Huatulco se convirtió en un lugar visitado por los creyentes de muchos sitios para admirar la cruz y tomar una astilla de ella. Esto sucedió hasta hacer demasiado delgada la base de la cruz, y en 1612 fué enviada a la ciudad de Oaxaca, donde se dividió en pequeñas piezas y varias cruces pequeñas fueron hechas de esta madera. Una se envió al Vaticano, otra permanece en la catedral de Oaxaca y una tercera cruz se colocó en la iglesia de Santa María Huatulco. Huatulco aún celebra el día de La Santa Cruz, el 3 de cada mayo, y ésta, la Bahía de la Santa Cruz, es por ello territorio fértil para el turismo y la proyección de desarrollos que lo atraigan.

Luego de los deportes extremos y un deleite de colores en el arrecife, comí de una enorme variedad de platillos preparados por cada uno de los restauranteros del lugar, un platillo por sitio: Espaguetti mar y tierra; cazuela costeña; pechuga al bufadero, brocheta de mar y tierra; piña rellena; langosta gratinada con quesillo de Oaxaca; guachinango al ajo; ensalada de camaron, y pescado a la Entrega. Una verdadera delicia y variedad. Ahí los restauranteros que atienden sus locales, me comentaron que invertieron 10 millones en remodelación en 2008 y 20 millones durante 2009. Además, proyectan construir hoteles en la zona y se conserva el ambiente de costa en sus restaurantes, pues siguen con los techos de palma.

Huatulco tiene un clima que va de los 14 a los 28 grados centígrados en la mayor parte del año, y en el verano, la temperatura llega a alcanzar los 38. ¡uff, qué calor! mitigado por la brisa marina.

Después de una mañana de ejercicio, habría que comer toda la tarde, así que me trasladé al Café Casa Mayor, ubicado en Bugambilias 601. Este lugar, es atendido por Nathaly Gómez, tercera generación de productores de la finca El Pacífico, que por lo mismo, ve con agrado que los clientes se interesen en el café, sus tipos y soliciten información o sugerencias. Su café es orgánico y desde 2002 cuenta con la certificación, esto implica que no utilicen químicos, por lo que sus cuidados tienen que ser superiores y más estrictos. Ahí degusté un café expresso, tipo pluma, y “moscas” de planchuela, caracolillo –la más fuerte- y marago -la más aromática. También aprendí que el cafetal llega a los dos metros de altura y tiene una vida de unos cinco años. Muy pocos.

Y como estaba en las degustaciones, me comentaron de la Casa del Mezcal, en el Boulevard Benito Juárez, en la Bahía de Chahué. El lugar es atendido por Cecilia Flores Ramírez, directora del lugar, y ahí probé sus cremas de mezcal, el nombre de una fruta y sabor, en homenaje a cada bahía. Ahí lo preparan. Ella invitaría a cenar al Restaurant Don Porfirio, porque siendo una de las fundadoras del lugar, junto con su esposo y familia, han diversificado sus negocios. También cuentan con uno de los mayores atractivos del lugar, la discoteca La Papaya, que se llena de burbujas y espuma en refrescantes fiestas nocturnas.

Un poco de caminata por alguno de sus tres pueblos no estaría mal, luego de tanto comer. El asentamiento de mayor tradición es el de Santa María Huatulco, que data del siglo XVIII. Sus construcciones son coloniales, y ese sitio, en el que ahora viven nativos, trabajadores gubernamentales y empresarios, es el de mayor arraigo al lugar, pues por mucho tiempo fue centro de comercio para la región de la costa de Oaxaca. También se puede caminar y pasear por sus otras dos poblaciones: Santa Cruz Huatulco o por La Crucecita, este último, el pueblo más joven de los tres, construido en 1986, para acomodar a unos 7 mil habitantes, trabajadores visitantes de la industria. La Crucecita tiene una rica vida nocturna.

Ya en el Restaurant Don Porfirio, al que solamente voy por gula, me encuentro al Presidente Municipal de Santa María Huatulco, Oaxaca, Miguel Ángel Olmedo Cárdenas, de cepa política, y también a Adolfo García Minutti, Regidor de Turismo y Comercio del lugar, quien por cierto, es esposo de Cecilia. En un sitio semejante, puedes localizar a todos.

Olmedo Cárdenas estuvo ese 25 de marzo, cuando se relanzara Huatulco, y orgulloso expone las acciones que se llevan a cabo, porque es una decisión colegiada de las autoridades, que no se podría lograr sin la participación del sector empresarial, lo que permitirá realizar obras de urbanización para ampliar la oferta inmobiliaria y de equipamiento turístico, para hacer de Huatulco un destino de alta calidad y baja densidad. Explicó que en un año serán 2 mil habitaciones más en el lugar, y en tres años se logrará edificar la carretera que acortará la distancia entre la ciudad de Oaxaca –hoy el trayecto es de seis horas vía terrestre, y Huatulco, para que sea de dos horas.

El tercer día. Lo que sería solamente el Parque Ecológico Botazoo, no pudo estar mejor ubicado, a la orilla del mar. Ahí se localizó una zona arqueológica, Punta Celeste, a solo 8 kilómetros de Huatulco, en la bocana, donde el río Copalita se junta con el mar, al sur de la Bahía de Tangolunda. Es un lugar prácticamente virgen en lo que a exploración se refiere. Si bien sus paisajes selváticos encierran la magia y secretos de la cultura zapoteca, aún no puede visitarse de cotidiano, pues se encuentra en proceso de investigación y rescate por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Como sitio arqueológico, lo descubrieron desde 1997, y entonces consideraron que sus ruinas eran similares a las de Tulum, en la costa del caribe mexicano. Aquí se han encontrado lugares de entierro, campos de pelota, pequeñas pirámides y piedras para sacrificios. El lugar data del 500 AC. Aunque se han mencionado diversas fechas para su apertura, los historiadores y antropólogos no corren prisa. Ojalá me toque verlo abierto al público.

Huatulco es historia ancestral, precolombina, insurgente y actual. Es un desarrollo que ofrece todo lo que uno pueda aspirar de unas vacaciones: aventura, cultura, gastronomía, terapia y descanso… Incluso, hasta… sol, playa y rocas.



*Agradecemos el apoyo brindado por el Ayuntamiento de Santa María Huatulco y el Consejo de Promoción Turística para realizar este trabajo.

 

 


 

AVENTURA EXTREMA
• Cruceros de las bahías.
• Esnorkel - el mejor sitio es la playa La Entrega, pero casi en cualquier lugar, encontrará arrecifes de coral y una inmensa variedad de vida marina.
• Buceo - los arrecifes de Cacaluta, La Montosa y El Tigre y el barco hundido en el Bufadero, son sitios extraordinarios para bucear.
• Descenso de río en kayaks, balsas o canoas.
• Rapel en Punta Celeste, Piedra de Moros y las cascadas de Copalita.
• Paseos por la selva en bicicleta, motocicleta, a pie o a caballo.
• Club de Golf.
• Pesca deportiva - marlin, dorado, atún, pez vela.
• Deportes acuáticos - jet-ski, windsurf, veleo.
• Paseo en Cuatrimotos.

Eventos Especiales

Concierto de Música por la Tierra, en mayo.

Festival de Música por la Tierra, que nació en 1994, con el objetivo de crear conocimiento ecológico y proporcionar fondos para la mejora ambiental. www.musicaporlatierra.com/

Festival Internacional Música del Mar (Noviembre 24 – Diciembre 2). Es un abrazo entre el arte y la naturaleza, que tiene entre sus principales objetivos impulsar el desarrollo del turismo cultural-ecológico para convertirlo en la playa cultural de México. Calendario de eventos: www.musicadelmar.com

Torneo Internacional de Pesca Deportiva de Pez Vela. www.pescahuatulco.com.mx


DONDE COMER, DE DÍA Y DE NOCHE

Casa Mayor, Café Gourmet. Bugambilia 601, Planta Alta, La Crucecita, Bahías de Huatulco. Nathaly Gómez Galguera.

Cualquiera de los restaurantes ubicados en la Playa La Entrega, con atención personal de sus propietarios. Un par de ellos:

Langosta Gorda. Playa La Entrega, Bahías de Huatulco, Héctor Ramírez Williams.

Restaurant Bogart. Playa La Entrega, Bahías de Huatulco, atención de sus propietarios Doña Toña y Don Saúl.

Restaurant Citric, ubicado en el muelle de Santa Cruz, Bahías de Huatulco. Especialistas en mariscos y comida internacional sofisticada. Atención del gerente del lugar, Jair Flores.



DONDE HOSPEDARSE
Hotel Quinta Real
Hotel Las Brisas
Hotel Barceló
Hotel Crown Pacific

COMO LLEGAR
Ubicado a 282 kilómetros de la capital del estado de Oaxaca, actualmente lo mejor es llegar vía aérea, sea desde Ciudad de México (una hora); desde la Ciudad de Oaxaca (35 minutos) o desde el aeropuerto de Toluca (una hora 05 minutos).

EL SABOR DEL CAFÉ.

Para reconocer un buen café, beber uno expresso, y separar la crema. Si se vuelve a cerrar, es de buena calidad, de no hacerlo, significa que hubo algún error en el proceso de producción.

Lo mejor es comprar el café en grano y que lo muelan en el instante.

En Huatulco se produce el Café Pluma, de tres tipos:


Planchuela. El que más se da en la zona. Plano de un lado y redonde por el otro.

Caracolillo. Redondo, pareciera que tuviera un defecto. Es muy fuerte, porque un grano tiene la concentración de dos.

Marago. Grano de café de dimensiones superiores a la generalidad. El más aromático de los tres.

El Café Pluma tiene el segundo lugar a nivel mundial.

La Finca El Pacífico, con 153 hectáreas, 120 sembradas y 33 de reserva ecológica, produce de 35 a 40 toneladas de café anuales. La producción es una vez al año. Y en ella trabajan de 100 a 150 personas diariamente.

Las fincas cafetaleras pueden visitarse, forman parte de la oferta al turismo.


*Datos de Nathaly Gómez, de la Finca El Pacífico.

La Leyenda de Huatulco.

Huatulco viene del náhuatl "Quahutolco". Los aztecas nombraron el lugar cuando invadieron la región, y significa: "lugar donde veneran la madera".

Existe una leyenda que dice que hace aproximadamente 1500 años, un viejo hombre blanco con largos cabellos y barba llegó por el mar con una enorme cruz de madera. Incó profundamente la cruz en la arena de la hoy playa de Santa Cruz, de modo que estuviera levantada verticalmente y proclamó: "Dejo aquí el símbolo para todos sus remedios. Ustedes deben venerarlo y respetarlo, porque vendrá un tiempo en que conocerán al verdadero Dios y Señor de los Cielos y la Tierra". Durante siglos los indígenas veneraron la cruz y nunca trataron de moverla, ellos usaron en sus pociones medicinales, pequeñas astillas de la madera que se habían desprendido, como remedio para muchas enfermedades.


EL PROYECTO, EN CIFRAS Y ACCIONES.

El gobierno federal y la iniciativa privada, invertirán dos mil 390 millones de dólares para relanzar a Huatulco – que genera divisas por 100 millones de dólares anuales.

Para 2012 se habrán construido dos mil 500 cuartos y generado mil 752 empleos directos.

El programa de relanzamiento del complejo turístico de Bahías de Huatulco, incluye acciones definidas para cada una de las nueve Bahías (36 playas), el Parque Nacional Huatulco y el parque Punta Celeste.

Se inició ya la promoción de las Bahías de Cacaluta, El Órgano y El Maguey, además de la de Conejos, dónde se prevé el desarrollo de conjuntos de alta exclusividad con hoteles de gran turismo y campos de golf.

Se comenzó la construcción del parque Eco Arqueológico Copalita, la promoción de la Marina Chahué, el reordenamiento de Santa Cruz y la construcción del corredor turístico La Crucecita-Santa Cruz.

La SCT concluirá en tres años la carretera Oaxaca-Mitla-Santa Cruz-Huatulco. Y modernizará la carretera federal 200 Salina Cruz-Huatulco, mediante la ampliación a 12 metros. Con esta obra carretera se podrá viajar de Oaxaca a Puerto Escondido en una hora con 30 minutos, y a las Bahías de Huatulco en dos horas con 15 minutos.

Se promoverán más vuelos a Huatulco, ante diversas aerolíneas nacionales e internacionales.

Se facilitarán los trámites, para la llegada de cruceros turísticos.

 

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