Nacimuertemiento
Por Krzysztof T.Dąbrowski
Enero del 2010
Por Krzysztof T.Dąbrowski Traducción de Zuzanna Sołtys
Recuerdo esa iluminación cegadora, un sentimiento de felicidad ilimitada y un amor interminable. Me sentí arrancado de aquel estado, cogido por dos criaturas brillantes y chupado hacia un túnel oscuro. Un maravilloso resplandor estaba alejándose cada vez más, hasta que desapareció totalmente. No sentí miedo, todo era deliciosamente indiferente. Cuando volvimos a la tierra, las criaturas me soltaron. Me encontré al lado de mi cuerpo. Estaba en pie tranquilamente y me miraba a mí mismo. En un primer momento no me importaba, era como si mirase algún objeto aburrido en un museo. Pero un momento después algo me obligó a entrar a la capa corporal y mientras tanto mi actitud cambió diametralmente. Volví a vivir. Estaba tumbado en la acera, sintiendo una presión fuerte en el pecho. Lentamente mis sentidos empezaban a volver. Nacimorí – aparecí en el mundo, sufriendo un infarto fuerte. Inmediatamente la consciencia de mi vida entera, de todo lo que iba a ocurrir, se me manifestó. Lo más extraño era que ya sabía todo esto con detalles. Sabía que durante varias decenas de años iba a ser bibliotecario y que mis sueňos de ser escritor no se iban a cumplir. ¡Que barbaridad! El humano aparece en el mundo, sabiendo que va a ser nadie, con la perspectiva de muchos aňos llenos del aburrimiento, fracaso y desengaňo. Lo peor es que a cada uno le espera el renacimiento. El mío vendrá dentro de setenta y ocho aňos, tres meses y cinco días. A veces la reducción de la edad es una bendición. La fuerza aumenta, sufres menos enfermedades. Ganas habilidad tanto corporal, como mental. Desgraciadamente a la edad de veintipocos aňos aparecen los primeros síntomas de lo que nos espera. Uno comete cada vez más tonterías. Tiene cada vez menos experiencia y dinero, hasta que vuelve a ser dependiente económicamente de sus padres. Empieza los estudios, donde lentamente se hace cada vez más estupido. El punto culminante del proceso de idiotización está al comienzo de la escuela primaria. Tal vez llega la demencia juvenil. Ya no sabes leer ni escribir y el estado de tu mente es lamentable. Mientras recuerdo la juventud a la que espero, recuerdo las comiditas con la familia. El ritual de todos los días. Empieza mientras que la madre ensucia los platos en el fregadero. Después vuelve atrás hacia la mesa. Cuando ponga todos los platos sucios, nos sentaremos en orden. Empezamos a comer. En primer lugar mastico la comida vuelta de los intestinos. Cuando termino este proceso el trozo de la chuleta sale de mi boca. Lo cojo con el tenedor y lo pongo en el plato mugriento. Luego le aňado el siguiente y dentro de un cuarto de hora tengo la chuletilla entera, caliente y fresca. Después de comer, cuando todo ya está en los platos, la madre lo lleva a la cocina para ponerlo en la nevera, destrozando las partes principales. Después el destino del plato se presenta así: los días van pasando y la madre lo recoge de la nevera, lo mete en las bolsas y luego van con el padre al supermercado para devolverlo. Cuando vuelven, en la cartera hay mucho más dinero nuevo. La única desventaja de las comidas es que después uno tiene hambre... La infancia es una pesadilla. Imagínate que te encoges y pierdes la razón. Cada vez pasas más tiempo jugando a juegos absurdos, como por ejemplo deconstruir las construcciones de los ladrillitos o los castillos de arena. Tu nivel lingüístico disminuye cada vez más. Después empiezas a dar voces extrañas y ni siquiera puedes cagar sin ayuda de otra persona. Son los síntomas de la primera infancia. Paradójicamente esto también tiene sus ventajas – por ejemplo el hecho de que no te des cuenta del renacimiento, que se acerca rápidamente. Sin embargo, ese no es el final de tu duro camino. El renacimiento consiste en que cuando seas ya tan tonto como el flan de frambuesa, vas al hospital junto con tu madre, donde te ves asimilado por su organismo. Después te lleva en su estómago, en el que, al cabo de nueve meses, ¡DEJAS DE EXISTIR! Volviendo al tema de mi vida. Tengo ahora setenta y ocho aňos. Dentro de unos tres años, llegará el nacimuertemiento de Ana - mi querida esposa. Mis recuerdos de ella se han apagado y han perdido su color en el abismo del tiempo, aunque sé que van a brillar con la plenitud de los colores y claridad con el momento de su nacimuertemiento. Antes de que el alma descienda y el nacimuertemiento tenga su lugar, el cuerpo madura en la mole de la Madre Tierra. El polvo se convierte en el esqueleto, que luego se cubre con los músculos e intestinos, los cuales son cubiertos por la epidermis. Unos días antes del nacimuertemiento el cuerpo está frío y pálido. En este momento lo excavamos en el suelo, en un lugar llamado cementerio. Con el tiempo, en el cuerpo entra el alma y la vida nueva empieza. Cuando Ana nacimurió, me sentía como si alguien hubiera desplazado algún interruptor, activando otro punto de visión de la realidad. El fin de la soledad. Sentí una amistad profunda y una conexión, como si esta mujer fuera parte de mi ser. Inmediatamente me di cuenta de toda la dicha y la desdicha que íbamos a compartir. Dentro de cincuenta y cuatro aňos nos esperaría un romance intenso y lleno de pasión, que va a preceder a su desaparición de mi vida. Es horrible que un día tenga que perderla. Un día desaparecerá de mi cabeza el hecho de que ella existía. Esto es tan triste que no puedo expresarlo con palabras, aunque, desgraciadamente, es el destino de todos y cada uno. Dentro de poco nacimorirán mis padres, apenas unos aňos después del nacimuertemiento de mi esposa. Sus almas descenderán a los cuerpos durante una gran colisión. Son ellos los que van a acompaňarme en los momentos últimos de la vida. Es divertido como la humanidad se vuelve estúpida. Algo existe, y luego desaparece. La gente usa inventos que después dejan de existir – porque los científicos se olvidaron de ellos. Y así, de manera inexplicable, volvemos atrás – y eso es natural. Nuestra civilización languidece frente a nuestros ojos. No sé que habrá de ocurrir antes de mi nacimuertemiento. Por desgracia, es así, que con cada momento se nos escapa lo que había sucedido un segundo antes. Lo perdemos irremediablemente. Supongo que seguramente antes estábamos más desarrollados. De las ciencias que conozca en las escuelas diferentes, aprenderé que la civilización va a derrumbarse. Habrá dos guerras mundiales crueles. Los ordenadores, televisores y coches desaparecerán. Acabaremos siendo antropoides que se chocan mutuamente con las masas, pero... pero eso no es mi problema ya. Tengo la perspectiva de los setenta y ocho aňos de una vida aburrida. Habrá también momentos de alegría. Y esos son a los que voy a esperar con aňoranza...
Krzysztof T.Dąbrowski nació el 9 de noviembre de 1978 en Łódź, Polonia, y reside en Kraków. Cursó la dirección, pero como muchos otros graduados de este curso, desgraciadamente no se hizo el director de cine. Hasta ahora ha publicado en las revistas literarias: Science Fiction Fantasy i Horror, Grabarz Polski, Trismegista, Twój Dobry Humor, Kozirynek, Tygiel Kulturalny, New Light Times y en los portales: Carpenoctem, Horror.com.pl, Arenahorror.pl, Outpost y Portalkryminalny.pl También ha publicado en las revistas: PLAYBOY (Eslovaquia), Navychod (Republica Checa), Babylon (Republica Checa), Withersin (USA), Novij Dom (Rusia) y Juvenatrix (Brasil). En 2008 el cuento "Estigma" (″Piętno″) ganó una mención honorífica en el concurso ″En el círculo de la sensación″ ("W kręgu sensacji") organizado por el portal Portalkryminalny.pl En el mismo 2008 debutó con una colección de cuentos ″Nacermuerto″ ("Naśmierciny") que vio la luz en la editorial Armoryka.
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Comentarios (1)
interesante
1
Miércoles 20 de Enero de 2010 18:01
BLADE
es buena esta lectura porque muestra una muy buena forma de ver las cosas :lol: :P :D :) ;)
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