Por Héctor "Anselmo" Ortega
Marzo del 2010
Diario íntimo de un Guacarróquer
Armando Vega Gil
Editorial Zeta
México, 2008
Desconozco cuál es la unidad métrica para medir la valía de un texto; tal vez por esto, cada vez que salgo de una librería cargo con la sensación que me he estafado a mí mismo, que he desperdiciado mi dinero de manera irremediable y me prometo jamás volver a comprar algo que se encuentre anunciado en la lista de los más vendidos. Lo mismo me ocurre con la música.
Existen libros cuya pulcritud acapara el reconocimiento y admiración del público; se vuelven textos de culto y sus autores se disparan al firmamento literario de manera irremediable. Por el contrario, existen otros textos cuyo hedor genera repulsión en la gente; se trata de textos vomitivos y flatulentos que rápidamente ganan el desprecio de aquellos que llevan cuarenta o cincuenta años escribiendo y leyendo, y que han olvidado que la magia de un libro no se encuentra en el nombre de quien lo escribe sino en la pasión con que lo hace. Es el caso de Diario íntimo de un Guacarróquer, libro cáustico que encierra las aventuras de Armiados Güeva Vil: hombre-harapo, guiñapo- bipolar-frustrado, vago y alcohólico, que tuvo su momento de gloria en un pasado-presente que lo encumbró en la fama como miembro duro y prominente de una agrupación de rock mexicano llamado La Maquinita de Pachuca.
La vibra de este texto es apenas equiparable con una caminata extrema a lo largo de un callejón atiborrado de putas, dealers, cacos y borrachos, todos en una orgía crítica hacia los círculos de poder que estructuran el ambiente artístico y cultural de nuestro vapuleado país.
Es menester aclarar que el diario no se colma únicamente con desventuras en formato emo ya que su autor tiene un humor punzante que logra atrapar al lector (dispuesto) en un cuarto oscuro donde puede tundir por igual a sesudos intelectuales, periodistas caca-grande, ancianitas adineradas con nietas chichonas (y por lo tanto, berrinchudas), modelos exquisitas, roqueros de mentiras, narco-políticos, secretarias calentonas, padrotes televisos y todo tipo de fauna nociva que se vuelve exquisita para quienes buscan emociones lejanas a la sensualidad de las ninfas y las valquirias.
Cabe hacer la aclaración que este libro no es de publicación reciente, de hecho, sus capítulos son producto de las entregas que su autor ofrecía menstrualmente a la extinta revista (en papel) La mosca en la pared, hace más de una década. Y fue así, que entre críticas mordaces al mundo de rock mexicano, escritores de la onda y con onda, nóveles periodistas y mucho desmadre, las entregas del diario comenzaron a forjar un libro que vio la luz en el año 2002, gracias a la apuesta de Editorial Toukán.
Pasó poco tiempo para que este primer tomo adquiriera la etiqueta de “imposible” entre quienes conocían su existencia. Ni las librerías de viejo de Donceles, mucho menos las de renombre, y menos aun, los primos rijosos de los amigos, eran capaces de dar referencia sobre este libro con el que tuve la posibilidad de encontrarme gracias a una extraña alineación de planetas conjugada con manifestación de maestros en pleno Zócalo capitalino.
Habían pasado un par de semanas de aquel encuentro, expresa lectura y más tranquila relectura, cuando un mal googleo me llevó a dar con una nueva versión del Diario íntimo, esta vez, corregido, actualizado y doblemente aumentado pues incluía el segundo tomo de las aventuras de Güeva Vil.
La lectura de la nueva edición no me defraudó, salvo por detallitos insulsos en la pulcritud con que se corrigió; sin embargo, la fuerza del texto y su peso, resultan una delicia entre quienes se encuentran verdaderamente dispuestos a adentrarse en el underground mexica, en las cloacas culturales y principalmente, en el mundillo del rock de acá cuya identidad ha sido, es y seguirá estando la cuerda floja de la credibilidad.
Sin importar cuál sea el veredicto tras la lectura del Diario íntimo de un Guacarróquer, lo importante es adentrarse en los infiernos de mano de quien conoce este ambiente: su autor, Armando Vega Gil, conocido por la mayoría en su faceta de bajista de Botellita de Jerez pero cuyo producto literario le ha hecho ganarse un lugar en el mundo de la literatura y principalmente, la admiración entre aquellos que saben separar sus gustos musicales de los literarios.
Por todo lo anterior, dejó a los lectores de esta comunidad maldita, además de este texto, la promesa de que próximamente se abrirá un espacio para subir algunos pasajes del Diario íntimo de un Guacarróquer, en su primera versión, esperando que sean de su agrado y sobre todo, que en el futuro sea su autor quien pueda otorgar a este sitio algún texto guacarróquer no publicado.
Advertencia: Nos reservamos derecho de admisión a los morbosos, vomitones, criticones e intelectuales de medio tiempo.
ta' chido yo lo consegui afuera de un concierto de cerati hace como 6 anos estaba arrumbado y hundido bajo un resto de libros hay les va una frase del libro que no se me olvida por razones personales "es como hacerlo con una viejita y una de quince anos al mismo tiempo" :twisted: